Triunfante y agradecido regresa a Los Ángeles “El jinete peregrino”



Fuente: www.diariolatribuna.cl
Para mí es un honor y un regalo de Dios estar hoy aquí saludando especialmente a quienes me apoyaron y tuvieron fe en este viaje”, señala el hombre que, en una proeza única en la historia, cabalgó por toda Sudamérica y llegó hasta el Vaticano con el propósito de agradecer la mediación papal que evitó un conflicto bélico entre Chile y Argentina a fines de los años ’70.


SAMUEL CANDIA ESTÁ DE VUELTA EN SU TIERRA NATAL, DESDE DONDE SALIÓ HACE 13 AÑOS RUMBO A ROMA


“Con júbilo y orgullo, pero sobre todo con gratitud, finalmente ha regresado a Los Ángeles Samuel Candia Candia, “El jinete peregrino”.


La misma tierra que un día lo vio nacer y desde donde salió a caballo el 18 de diciembre de 1997 rumbo a El Vaticano, ahora lo recibe para escuchar el relato de su hazaña iniciada ese día y culminada en septiembre de 2010, con un encuentro con el Papa Benedicto XVI.


“He venido para rendir cuenta a quienes me apoyaron y tuvieron fe en este viaje”, indica el hombre oriundo del sector Huaqui, al retornar a la capital provincial de Bío Bío.


Aunque sin su caballo, el más resistente de sus compañeros de binomio, al cual tuvo que dejar en Roma mientras tanto, Candia se muestra complacido y agradecido por la extraordinaria travesía que le llevó hasta el Sumo Pontífice: “Para mí es un honor y un regalo de Dios estar hoy aquí saludando especialmente a las pocas personas que creyeron en esto y decirles que el viaje se hizo, terminó bien y está todo documentado”.
De un modo particular, manifiesta su gratitud hacia Sergio Vallejos, “porque él fue el primero que confió en mi proyecto y jugó un papel muy importante para llevarlo a cabo”, lamentando profundamente encontrarlo fallecido a su regreso.


POR LA PAZ


En efecto, el ex integrante de la Asociación de Criadores de Caballos de Bío Bío no sólo le brindó su propio apoyo, sino que le abrió las puertas de otros colaboradores individuales y corporativos.


Frente al escepticismo de muchos, en este grupo de angelinos encontró eco su idea original de cabalgar hasta la sede pontificia a objeto de agradecer personalmente al Papa Juan Pablo II por haber contribuido de manera decisiva a una solución pacífica del conflicto limítrofe que en 1977 estuvo a punto de desatar un enfrentamiento bélico entre Chile y Argentina.


En su afán por promover un mensaje de fraternidad, Samuel Candia, radicado a partir de los años ’70 en la nación vecina, se propuso recorrer primero los 10 países de Sudamérica y luego embarcarse en Venezuela rumbo al norte de Italia para continuar desde allí su peregrinación al Vaticano, contemplando que tal odisea le tomaría un par de años y le significaría desplazarse a lo largo de más de 18 mil kilómetros.


Fue así como a fines de 1997 salió de Los Ángeles con dos caballos chilenos: “Emmanuel” y “Mensajero”, provisto de un ligero equipaje, aunque con acabados conocimientos sobre la geografía y el relieve que le esperaban en su trayecto.


Inicialmente se desplazó hasta Santiago por la Ruta 5 Sur, siguiendo después hacia Argentina, Uruguay, el sur de Brasil, Paraguay, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia y Venezuela, todas naciones cuyas banderas solicitó oficialmente para ser llevadas al Sumo Pontífice y bendecidas por éste.


AL VATICANO


En tierras venezolanas, sus planes sufrieron literalmente un giro mayor, en términos de tiempo y distancia, ya que, debido a la inesperada imposibilidad de tomar un barco en Caracas, se vio obligado a volver a Uruguay e intentar trasladarse desde ahí al Viejo Continente.


Este retroceso se tradujo en una oportunidad para que estrechara lazos con el pueblo uruguayo, los que le habían posibilitado encontrar a su compañero de binomio más resistente, “Vencedor”, y a la postre le permitieron obtener ayuda para concertar una audiencia papal y cruzar el Atlántico.


Tal como lo había previsto, arribó a un puerto nortino italiano y retomó su travesía en las alturas de Los Apeninos en dirección al sur, llegando al Vaticano el 8 de septiembre del año pasado.


En la Santa Sede sostuvo un trascendental encuentro con el sucesor del Papa Juan Pablo II, quien lo felicitó por la noble y heroica iniciativa que emprendió en Los Ángeles como un aporte simbólico a la paz y amistad entre los pueblos.


En definitiva, “El jinete peregrino” recorrió más de 25 mil kilómetros en América y Europa, utilizando 13 caballos a lo largo de una travesía única en la historia de la humanidad.




Motivaciones de una travesía heroica
-¿Cómo surgió la idea de este viaje?
“Era algo que me daba vueltas en la cabeza cuando ya estaba viviendo en Argentina y me di cuenta que las condiciones estaban más o menos dadas para hacer el viaje. Entonces me puse a estudiar los usos y costumbres y la ruta que podía llegar a hacer; estuve 9 meses estudiando y planificando todo en Buenos Aires, y después me vine a Chile para comenzar aquí porque un viaje como éste tenía que ser iniciado en un lugar que tuviera un significado importante para mí, y creo que no me equivoqué al decidirme por la tierra que me vio nacer porque gracias a Dios estoy aquí de vuelta para decir ‘misión cumplida’”.
-¿Pero su motivación se basaba en el conflicto limítrofe con Argentina?


“Yo viví ese conflicto de una manera muy particular porque yo era de Chile pero estaba en Argentina, tenía además 4 hijos argentinos, entonces tomé mucha conciencia de lo que es un enfrentamiento bélico, que siempre nos afecta y siempre es lamentable. Por otro lado, yo siempre digo que si uno está agradecido de algo y nunca lo manifiesta, entonces uno está en el mismo lugar de las personas que no lo agradecen; en este caso, yo nunca había manifestado mi agradecimiento por la gestión que hizo el Vaticano y, bueno, decidí hacerlo en forma personal, representándome a mí mismo y vine a mi tierra para buscar el apoyo necesario”.
-Y en Argentina, ¿no hubo ningún gesto de agradecimiento al Papa?


“Que yo sepa, no hubo de parte de ningún país alguna delegación que haya ido allá a decir ‘venimos de parte de tal gobierno a agradecer’. No tengo conocimiento de si se hizo algo así, pero que alguien de manera individual lo haya hecho como yo lo hice, de eso estoy seguro que no”.
-En consecuencia, ¿a su juicio no hubo mayor conciencia sobre la importancia de la mediación papal?
“De mi parte sí, por eso me decidí a hacer el viaje. Pero en general no. Yo me defraudé muchísimo, me dolió mucho cuando vine a Chile y comprobé que realmente no se había valorado eso. Por lo menos fue lo que yo capté en su momento, porque mi idea la veían como una cosa curiosa, no como algo grandioso que ya se debía haber hecho. Lamentablemente noté una falta de conciencia total y absoluta respecto a la gestión que hizo el Vaticano y que tenía como una de las caras visibles al cardenal Antonio Samoré”.


“En mi concepto este viaje era totalmente factible”
-Usted se autoimpuso un desafío que aparentemente no se podía superar.
“Lo mío era una respuesta ante expresiones como ‘oiga, a Roma no se puede ir a caballo, porque si eso fuese posible ya muchos lo habrían hecho’. Y yo decía ‘quiere decir entonces que, lo que no se ha hecho, directamente no se puede hacer, o sea que la creatividad humana no cuenta’. Al hacer una lectura así, quiere decir que todo lo que está hecho podemos darlo vuelta y no hacer cosas nuevas. Pero yo no quería hacer eso, justamente quería hacer algo nuevo, una cosa diferente y que en mi concepto se podía hacer; no vine pensando que el viaje no era algo posible pues en mi forma de ver las cosas era totalmente factible hacerlo. Esta misma visión tenía Sergio Vallejos, quien, al ser consultado por su apoyo hacia mí, dijo que creía firmemente en que yo, y no otra persona, podía lograr esto, no sólo porque me conocía sino también porque decía que nadie puede defender mejor una idea que el propio autor”.


Bendecidos de principio a fin


Con la bendición del obispo Miguel Caviedes, Samuel Candia y sus dos primeros caballos partieron desde la plaza de armas de Los Ángeles el 18 de diciembre de 1997.


(FOTO B: JinetePeregrino_SaludoPapa.jpg)


“El jinete peregrino” y “Vencedor” llegaron al Vaticano el 8 de septiembre de 2010, día en que ambos fueron recibidos y bendecidos por el Papa Benedicto XVI.


La historia completa
A partir del próximo lunes, La Tribuna publicará una serie de varios capítulos con la historia de “El jinete peregrino”, incluyendo pormenores, fotografías inéditas, artículos de prensa extranjera y aspectos desconocidos de su extraordinaria travesía, desde que salió de Los Ángeles hasta llegar a Roma. Todo, a partir del relato del propio protagonista de esta hazaña memorable.

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