Caballos en boxes (España)

Raquel Barrios, fisioterapeuta equina, atiende a uno de los caballos en Gatika. 
(Foto: oskar Martínez)


Fuente: www.deia.com
Por:Adrián Legasa


EL CLUB HÍPICO CASTILLO DE BUTRÓN DE GATIKA ES PIONERO EN EL ESTADO EN FISIOTERAPIA EQUINA


BILBAO


UN caballo de carreras es como un deportista de élite", afirma Raquel Barrios, la fisioterapeuta del Club Hípico Castillo de Butrón de Gatika, el único centro de Euskadi que ofrece un servicio de fisioterapia equina. "Corren, se cansan y se pueden lesionar", añade Barrios, que atiende a caballos de todo el País Vasco, Cantabria y Asturias. Los animales que compiten en salto, en doma, en Raid -disciplina de fondo en la que recorren 160 kilómetros- y en el hipódromo, "donde se mueve mucho dinero", son los principales pacientes del centro, aunque "también hay aficionados que traen a su animal porque le tienen mucho cariño y le quieren prevenir de sufrir lesiones", dice la fisioterapeuta.


El Club Hípico Castillo de Butrón abrió sus puertas hace más de cuatro años con el propósito de cubrir una necesidad evidente para los amantes de la hípica: que los caballos tuvieran un lugar en el que recuperarse de sus lesiones. Como explica el coordinador del centro, Iurgi Bravo, "tener un caballo ya no es solo para los ricos". "Si se tiene en un club, su mantenimiento no cuesta más de 300 euros al mes", añade. La equitación es una actividad que se extiende entre cada vez más familias "que no tienen por qué ser muy adineradas", y ya sea de competición o de paseo, "cualquier caballo puede sufrir una lesión". Para atender este tipo de contratiempos como contracturas, esguinces o rotura de tendones o huesos, el club hípico de Gatika dispone de todas las instalaciones necesarias para conseguir una óptima recuperación disminuyendo así el tiempo que el animal está parado y, en muchos casos, dando una segunda oportunidad a caballos cojos que, de otro modo, serían sacrificados.


La propia fisioterapeuta del centro, Raquel Barrios, se interesó por la especialidad equina cuando vivió de cerca el accidente de un caballo que le incapacitó para la carrera. La cojera le costó la vida. "Hasta hace poco un caballo cojo no servía para nada", recuerda Barrios, que comenzó a preguntarse cómo se podría evitar que sacrificasen a un potro lesionado. Viajó a Florida para continuar con sus estudios de fisioterapia y se especializó en grandes animales. "Hace diez años no existía este máster en el Estado y actualmente solo puede estudiarse en Barcelona", explica Barrios, que enseguida encontró un amplio mercado para poner en práctica estas nuevas técnicas. "El caso más bonito fue el de un caballo que llegó al centro casi desangrado. Tenía lesiones musculares por todo el cuerpo y no podía ni andar", cuenta. "Al de seis meses conseguimos que volviese a trotar y al año siguiente corrió el campeonato del mundo de Raid", explica.


El Raid, es, precisamente, la disciplina más exigente para los caballos de carreras. En este tipo de pruebas, llegan a recorrer hasta 160 kilómetros en un día, "lo que desgasta mucho sus articulaciones y puede producir lesiones en sus tendones". También las carreras cortas y explosivas del hipódromo someten a mucha tensión a los caballos. "No solo deben afrontar exigentes entrenamientos, sino que están sometidos a mucho estrés antes de la prueba. La fisioterapia les ayuda a rendir mejor y a relajarse después de competir", explica Barrios, que trata a los caballos con las mismas técnicas que utilizan los deportistas de elite: masajes, estiramientos, láser, corrientes tipo tens o descontracturantes y hasta cintas kinesiotaping -las bandas de colores llamativos que-.


"En los hipódromos se mueve mucho dinero", recuerda Iurgi Bravo. "Aquí hemos atendido a un caballo que fue vendido por más de 3 millones de euros tras conseguir varias victorias", explica Bravo. El negocio de las carreras lleva al centro de Gatika a propietarios de todo el norte del Estado, "sobre todo de Araba, Cantabria y Asturias", concreta. Cada día, en el centro se trata a una media de tres caballos en consultas que cuestan entre 40 y 45 euros. "Es un precio razonable y muy barato comparado con lo que cuesta un veterinario", asegura el coordinador del Club Hípico Castillo de Butrón, donde también acuden caballos de salto y de doma, así como potros de paseo. "La fisioterapia también mejora la estética del caballo, no solo sirve para correr más rápido", señala Bravo .


Las técnicas utilizadas por Raquel Barrios, así como los resultados obtenidos, distan mucho del trabajo de un veterinario. "El veterinario diagnostica de dónde viene una cojera mediante bloqueos y radiografías y nosotros aplicamos el tratamiento para que el animal pueda volver a trotar o incluso a correr en el menor tiempo posible. Debería ser un trabajo conjunto para favorecer la recuperación del caballo", dice la fisioterapeuta. "Si se somete a un caballo a la misma presión que a un atleta de elite, también se merece los mismos cuidados que un deportista", concluye.

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