Historias de caballos uniformados (Argentina)

Dos efectivos de la Policía Montada, antes de salir a recorrer

Fuente: www.losandes.com.ar
Por: Rolando López
rlopez@losandes.com.ar

La división Policía Montada data de 1907. Desde 1989 cuenta con haras propio, donde se cruza a los cuadrúpedos y se los adiestra para hacerlos “efectivos”. Casos curiosos de una especie animal de las más útiles a los humanos.



El primer sentido que se manifiesta en alguien que ingresa a un predio donde hay muchos caballos es el del olfato: el olor a guano lo invade todo. "Pero los caballos son tan buenos que hasta la naturaleza les ha dado el don de que su bosta no sea tan desagradable", indica el principal Daniel Montenegro, uno de los efectivos que está a cargo de la Policía Montada "Martín Miguel de Güemes", una división con más de 100 años de vida.

El sitio queda en Boulogne Sur Mer y Zanjón de los Ciruelos y allí conviven 92 policías con unos sesenta equinos en un ambiente cordial y pacífico, que ni siquiera alteran las miles de moscas que atrae la bosta de los animales.

"Para trabajar acá hay que tener, sí o sí, afecto por este tipo de animales, que siempre tienen caras de buenos. Por eso, muchos de los efectivos que llegan duran poco: no les gusta demasiado el contacto con los caballos y mucho menos 'hacerles la cama' (esto no es otra cosa que limpiar el hangar de los equinos, donde el guano abunda) y piden el traslado de inmediato", opina el cabo primero Gustavo Castillo, que es auxiliar veterinario.

La idea de las Policías Montadas en todo el mundo es la misma: la de patrullar para prevenir o reprimir el delito. Tuvieron su razón de ser en tiempos en que los vehículos a motor no existían, pero con el paso del tiempo y el avance de la civilización, los caballos-policías no sólo no desaparecieron sino que se afianzaron.

"Hay lugares a los que no se puede llegar en otra movilidad a menos que sea un equino. Por eso las divisiones de Montada nunca desaparecieron ni lo van a hacer", asegura Castillo.

Adiestramiento equino

Los más de los caballos que revistan en Montada de Mendoza son de raza "hannoveriano", un espécimen europeo cuyas características son la agilidad y la docilidad: "animales tranquilos para amansar y fáciles de conducir", coinciden los especialistas. También trotan, caminan y galopan en el predio alazanes, silles argentinos y zainos, aunque en menor número.

La vida de un equino policial de esta provincia comienza con la preñez. "La gestación de los equinos es de 11 meses y acá tenemos todo para el parto. Desde 1989, Montada de Mendoza cuenta con haras propio y desde entonces hemos tenido más de cien ejemplares", según resume un efectivo.

Lo cierto es que los potrillos son adiestrados a partir del año y sus entrenadores los preparan para salir a la calle -a hacer ruidos con sus herraduras contra el asfalto- en dos aspectos fundamentales: "su sociabilización y la prevención", indican. Previamente, todos los cuadrúpedos son sometidos a sesiones de lo que se conoce como 'plan de amansamiento', que es una extensión de la doma, "aunque con mucho más tiempo y con otros métodos".

"Para socializar a un caballo hay que acostumbrarlo a la gente, a la muchedumbre, al contacto diario con las personas; un animal que no tiene esa experiencia no sirve para la policía", analiza Montenegro. Por eso, desde potrillos están acostumbrados a escuchar voces humanas, a sentir una mano en su lomo y a ver a una persona como algo normal.

En la parte preventiva, los equinos son entrenados en medio de pequeñas "obras de teatro" en las que aparecen personas que fingen una movilización (todos los extras aparecen con pancartas y en clara situación de agitación) y los caballos deben moverse entre ese lío de gente.

Algunas veces, los equinos han formado parte de acciones represivas cometidas por sus jinetes. El ejemplo más fresco en la memoria de los argentinos se dio en los días previos a la caída de De la Rúa en 2001, cuando efectivos policiales montados reprimieron ferozmente a manifestantes en Plaza de Mayo y algunos de los animales pisaron a la gente: "No es tan así -aclara uno de los especialistas-. Los caballos no atacan a personas, no se los entrena para eso, como a los perros, pero a veces puede dar esa impresión".

Jinetes

Así como no cualquier caballo puede ser policía, no cualquier policía puede montar -al menos como corresponde- un caballo. "Los efectivos de caballería deben mantener un entrenamiento especial: ellos, por ejemplo, aprenden a disparar montados, algo que no lo pueden hacer todos los efectivos", calcula Montenegro.

Del mismo modo, se cae de maduro que hay algunos policías -a muchos se los pueden ver por la calle- que de montar un caballo lo someterían a una suerte de tortura que a la larga le acarrearía problemas en la columna al pobre animal: "Y, sí, los excedidos de peso no pueden revistar en la Montada", aseguran sin reservas desde la división.

La Montada de Mendoza correspondiente a Capital (hay además subdelegaciones en el Sur, en el Este, en Godoy Cruz, zona Norte y Valle de Uco) consta de una plantilla humana de setenta varones y doce mujeres. Las mujeres de Policía Montada, tanto acá como en todas las policías del país, reciben el mote de "amazonas", término extraído de la mitología griega y que hace referencia a una tribu de mujeres guerreras.

Vida de equino

Todo lo que necesita un caballo para ser feliz lo puede encontrar en el haras de la Montada de Mendoza. Desde 1989, la división cuenta con talabartería, veterinaria, abundante comida y espacio para el sexo, ya que es una de las pocas delegaciones que tiene producción propia.

"Quienes trabajan acá conocen a todos los caballos a la perfección: con sus bondades y sus defectos. Lo que procuramos, en la medida que sea posible, es que los jinetes sean los mismos que monten a los mismos caballos por una cuestión de conocimiento; de ese modo los animales funcionan mejor", sueltan los especialistas.

Una curiosidad es el sentido de orientación de los caballos policías. En ocasiones en que han perdido a su jinete por algún motivo, los equinos se las arreglan para regresar a la división por su cuenta: no se pierden nunca. "Han venido animales desde el barrio La Estanzuela", recuerdan.

"También llevan adelante exhibiciones para distintas escuelas que forman parte de un programa de la Secretaría de Relaciones con la Comunidad, con la finalidad de acercar la policía a la gente", según contaron desde el predio.

En cuanto a las tareas operativas, los caballos son mandados a los espectáculos deportivos (canchas, sobre todo, y por una cuestión de seguridad de los efectivos), y patrullan regularmente zonas como Chacras de Coria, barrio Cementista, El Challao y la zona del Shopping.

La vida policial útil de un caballo de éstos es de 22 años promedio (la vida de un equino en situaciones normales es de 30). En la Montada, hacen de equinos-policías desde los 3 a los 25 años. Luego les dan de baja y comienzan con una especie de jubilación en el mismo predio.

Antes eran entregados al Zoológico, pero desde hace un tiempo eso no se permite más, básicamente porque en algunos casos, los animales eran sacrificados antes de que les llegara la muerte natural y terminaban en calidad de comida de leones y tigres. Y ese no es el final que merece un caballo que dedicó su vida a la seguridad.

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