sábado, 3 de diciembre de 2011

Cuidados y manejo del caballo


Del nacimiento a la doma
Por: autores desconocidos.

Cualquiera que haya tenido la suerte de poseer una yegua dedicada a la cría sabe el inmenso placer que significa esperar el nacimiento de un potro en el que se han puesto miles de esperanzas. Atrás habrán quedado inolvidables momentos como aquel en el que decidía elegir el semental que mejor le iba a esa yegua para criar en pureza un potro con las mejores credenciales genealógicas; o quizás un cruzado que uniera lo mejor de la madre con esa funcionalidad excepcional que supo ver en el espectacular caballo de la parada de un ganadero amigo que le ayudó en la selección
Se podrían contar miles de casos y describir las ilusiones de los propietarios en esa primera fase en la que se empieza a dilucidar lo que podrá ser en el futuro el potrillo que tanto deseamos tener. Pero eso no deja de ser sino el comienzo de un largo camino, ya que han de pasar 3-4 años hasta que nos veamos encima de ese potro, ya convertido en caballo (aunque hasta que no tiene 5 años el potro no pasa a ser caballo en la nomenclatura o denominación habitual).

Dedicaremos éste y los próximos artículos a los cuidados y al manejo del potro desde que nace hasta que es domado, entendiendo por la doma a la primera fase, a la que más propiamente se le llama desbravado o amansamiento, ya que hay una segunda fase, mucho más larga, a la que denominamos como adiestramiento.

El parto-nacimiento
Quizás, dado que el artículo lo estamos abordando con el potro como referencia, habría que hablar más de nacimiento que de parto, ya que este último término se debe emplear más cuando nuestra referencia es la yegua madre. No deja, de cualquier forma, de ser una disquisición semántica.

La fecha más usual de nacimiento se suele centrar en invierno y primavera, al menos en nuestras latitudes, donde el rigor del verano es superior al del invierno en la mayor parte de la península. Por otro lado también hay una cierta influencia de la luz en la regulación del ciclo estral de la yegua, que empieza a mostrar más claramente su ciclicidad a partir del alargamiento de los días, lo que sucede desde finales de diciembre. Vemos como la concentración de los partos se produce sobre todo de enero-febrero a abril-mayo.

El parto llega tras un período de gestación de aproximadamente once meses y una semana. La variación de esa medida puede venir por las diferencias raciales, por el sexo de la cría, por la edad de la yegua y por la fecha del parto o cubrición.

Cuando llega el momento la yegua procura aislarse del hombre y también de los demás animales. A este respecto hay que señalar cómo hay casos en los que se han diseñado boxes o cuadras para paridera, en yeguadas de una cierta importancia, habiendo tenido que desistir del confinamiento de la yegua para parir, porque ésta no se encuentra a gusto encerrada y retrasa el parto, pudiendo resultar muy negativo. En este sentido nos pronunciamos favorables al parto al aire libre en un lugar donde, si hay posibilidades de lluvia, no se produzcan encharcamientos o fango, es decir en un terreno saneado. A ser posible el terreno no debe estar demasiado estercolado para evitar la proliferación de microorganismos que pudieran facilitar infecciones. Todo ello no elimina la necesidad de un cierto tipo de vigilancia a distancia, que no interfiera la naturalidad de la yegua, pero nos permita actuar si detectamos anormalidades en el desarrollo del parto.

El potrillo llega al mundo normalmente con las manos por delante y siguiéndole la cabeza, el tronco, las caderas tras una breve pausa y las extremidades posteriores. El parto suele ser bastante rápido, pudiendo la yegua parir de pie o echarse. Hay que actuar a gran velocidad si se detecta alguna anormalidad, como pudiera ser el que la cabeza se encontrara torcida hacia atrás y después de salir las manos fuera imposible la salida del normal del resto. En este tipo de casos conviene la presencia con urgencia del veterinario.

Se ha hablado o escrito mucho acerca de los cuidados del potro recién nacido. Lo cierto es que si el parto ocurre en un lugar saneado y sin exceso de carga ganadera, no es necesario dispensar cuidados especiales, si bien habría que cerciorarse de que el potro mama bien a partir de una o dos horas tras el parto, y que por tanto ingiere los calostros que tan esenciales son, ya que en ellos se encuentran sustancias clave para la inmunidad en sus primeros meses. Son los anticuerpos que se han ido generando en la yegua por diferentes razones (entre ellas las posibles vacunaciones en los últimos meses de gestación) y que han pasado al calostro. Conviene que éste sea ingerido por el potro en las primeras seis horas porque posteriormente y desde las veinticuatro horas dejan de ser absorbidas por el intestino las grandes moléculas que corresponden a dichas sustancias. Hay que observar también si se elimina con normalidad el meconio, es decir las primeras heces que proceden del período de gestación, y si el potro muestra salud general, de lo cual será un buen síntoma el que pronto haya empezado los primeros intentos para ponerse en pie y lo haya conseguido tras los titubeos tan característicos de la mayoría de los cuadrúpedos.

A veces, en los lugares con mayor riesgo de infección, sería bueno la desinfección del cordón umbilical con tintura de yodo y polvos antisépticos. Hay que tener en cuenta que una infección en dicho lugar podría acarrear la aparición de la parálisis o poliartritis de los potrillos.

M. Phillis Lose nos pone sobre aviso en su delicioso libro "Las Yeguas Madres", acerca de la necesidad de vigilar las primeras 24 horas del potrillo y nos cuenta el caso de uno que había nacido sin problemas y se encontraba mamando y fuerte y que al cabo del rato caía con gran debilidad y decaimiento debido a una infección sistémica oculta, para la que no tenía protección una vez independizado de la yegua.

En poco tiempo se establece una pauta de relación entre potrillo y yegua bastante estable en lo referente a los momentos de amamantamiento y los intervalos entre ellos, a las carreras de la cría alrededor de la madre, a los distanciamientos progresivos de ella o "excursiones". La capacidad de observación del propietario o cuidador debe poder detectar los comportamientos anormales que se puedan producir y buscar sus causas y las soluciones posibles.

La vida es muy placentera para un potrillo en esa edad en que se siente muy seguro junto a su madre, que le provee de sus necesidades alimenticias. ¡Cuántas veces habremos pensado en la felicidad de ese potrillo que duerme tranquilamente en el prado en un día soleado de primavera con su estomago lleno!.

Identificación
Si el potrillo pertenece a alguna de las razas o cruces que disponen de libros o registros genealógicos, cuya gestión normalmente corresponde al Servicio de Cría Caballar del Ministerio de Defensa, será identificado oficialmente haciendo su reseña y aplicándole en el cuello un microchip al tiempo que se le extrae sangre para determinar su hemotipo y la filiación compatible con los progenitores declarados. Una vez realizado todo eso al cabo de un cierto tiempo el propietario recibirá la carta genealógica del animal.

Cuando por alguna razón el potro no pueda ser inscrito en ningún registro genealógico tendrá que ser reseñado de acuerdo a la normativa aprobada por la Comunidad Autónoma que corresponda y expedido su documento correspondiente. En Andalucía existe la denominada Tarjeta Sanitaria Equina, que se expide por las Oficinas Comarcales Agrarias tras la declaración del nacimiento por el propietario. Dicha tarjeta debe ser visada anualmente y es el elemento básico del control de los movimientos de los equinos. Es obligatoria para todo el ganado caballar mular y asnal de la Comunidad Autónoma. En la de Madrid se ha optado por poner un microchip a todos los équidos con la colaboración del Colegio Oficial de Veterinarios.

En toda la Unión Europea la identificación y registro de los equinos es el primer elemento clave para la ordenación del sector. Sin él no se pueden conocer bien ni censos ni estructuras y es difícil aquilatar correctamente su importancia.

Con independencia de la identificación oficial, cada vez más universalizada, existe toda una tradición en torno a la identificación por la pertenencia a tal o cual ganadería, a través de la marca a fuego con el hierro correspondiente. Es una práctica tan antigua que puede ser comprobada incluso en los antiguos mosaicos de la época romana. En nuestro tiempo y cultura la marca a fuego se pone en la nalga izquierda a los potros y en la derecha a las potras. Esto se suele hacer tras el destete. Pero sigamos con el potro tras dos o tres semanas después del parto.

Hasta el destete
La leche es el principal alimento del potro, como no podía ser de otra forma, durante los meses que llevan hasta el destete. Sin embargo a medida que el potro va creciendo se hacen mayores sus necesidades nutritivas y la leche es insuficiente para cubrirlas ya que la producción de ésta por la yegua empieza a decrecer a partir del segundo mes. Normalmente, si la pluviometría acompañó, habrá hierba en el campo y el potrillo empezará pronto a mordisquearla, aumentando progresivamente su consumo. Si no fuera así habría que observar el estado de carnes del potro, si lo mantiene mientras crece y si la madre produce suficiente, para llegado el momento plantearnos la suplementación.

El crecimiento del potro durante el primer año de vida, y naturalmente en esta primera fase que va desde el parto hasta el destete, depende de su genotipo pero también es esencial el nivel de alimentación durante ese período, de tal forma que las carencias que se produzcan en ese sentido no tendrán posteriormente posibilidades de recuperación. Por ello los niveles de suplementación en el caso de que escaseara la producción de leche de la yegua tienen que ser adecuados en cantidad y en calidad. Probablemente el elemento diferenciador más claro entre los alimentos para los potros jóvenes y los de los caballos adultos sea el porcentaje de lisina (aminoácido esencial), que en el caso de los primeros debe alcanzar un porcentaje en la ración de un 0,6% sobre materia seca, a los 5-6 meses, para ir decreciendo hasta un 0,4% al año, mientras para el caballo adulto se sitúa en 0,3%. En general las necesidades proteínicas son de un 50% superior al porcentaje de la ración en el caso de los potros respecto a los adultos en mantenimiento. También en el caso de los macroelementos calcio y fósforo las necesidades porcentuales de los potros en crecimiento son de entre un 50 y un 150% superiores, fácilmente comprensibles cuando se está constituyendo la estructura del animal.

Aspectos sanitarios
Aunque el potro reciba una buena dosis de inmunidad frente a diversas enfermedades gracias al calostro ingerido de la madre, es conveniente establecer un programa de vacunación y tratamiento antiparasitario, sin detrimento del recurso a los antibióticos cuando aparezcan síntomas de enfermedades infecciosas de tipo bacteriano. Las diarreas suelen hacer su aparición debiéndose discernir entre las que obedecen a causas infecciosas de otras de tipo alimentario, como ocurre cuando la yegua madre se encuentra en celo y cambia la composición hormonal de la leche, pudiendo producir algún tipo de diarrea sin importancia. La prevención contra el tétanos tampoco es despreciable.

Empezando a domesticarlo
Cualquier momento es bueno para empezar a amansar al potro. Hoy los etólogos sugieren el interés del primer contacto inmediatamente después de nacer, aconsejando sobre todo acariciar la cara y las orejas, lo que dejará una impronta imborrable en el potrillo. Tenga eso mejor o peor resultado, y nos inclinamos por experiencia a pensar que si lo tiene, lo que está claro es que resulta del mayor interés empezar lo antes posible a poner una cabezada acorde con el tamaño de su cabeza al joven potro y procurar su aprendizaje en el amarre, cabestreo,...

Los resultados nos pagarán con creces el trabajo empleado. Posteriormente llegarán otras pautas de manejo que trataremos en su momento.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Si deseas hacer algún comentario en cualquiera de los temas publicados en "Jinete y Caballo", recuerda no utilizar palabras irrespetuosas ni ofensivas.
Gracias por tu comprensión...

Artículos recientes

Temas

Articulos Varios (328) Salud y Bienestar (160) Razas de caballos (100) Enfermedades del caballo (77) Vídeos (52) Negocios Equinos (39) Caballo Criollo Venezolano (26) Disciplinas (26) Cursos (25) Herraje (23) Podología en Equinos (23) Toros Coleados (22) Consejos Varios (20) Alimentacion (15) Destinos Ecuestres (14) Etología Equina (9) Entrenamiento del Caballo (8) Equinoterapia (8) Reproducción Equina (7) Cabalgatas (6) Cría de Caballos (6) Eventos (6) Genética Equina (6) Alimentación del caballo (5) Cursos sobre caballo (5) Estudios (5) Estudios del Caballo (5) Artículos Varios (4) Células Madres en equinos (4) Doma de Caballos (4) Vídeos de caballos (4) Disciplinas Ecuestres (3) Doma Natural (3) Equitacion (3) Eventos Equinos (3) Inseminación Artificial (3) Leyendas (3) Anemia Infecciosa Equina (2) Criadores de Caballos (2) Cólicos (2) Doma (2) Healin Touch en equinos (2) Jinetes (2) Médicos Veterinarios Especialistas en Equinos (2) Purasangres (2) Reproducción (2) Sementales (2) Caballo Criollo (1) Caballo de Carreras (1) Caballos Mecanicos (1) Características del caballo Cuarto de Milla (1) Colaboraciones (1) Colico en el caballo (1) Colores de los Caballos (1) Colores de los caballos Cuarto de Milla (1) Encefalitis Equina Venezolana (1) Enduro Ecuestre (Raid o Endurance) (1) Estructura ósea del caballo (1) Juegos Ecuestres (1) Oftalmología Equina (1) Potros (1) Promociones (1) Rutas a Caballos (1) Salto (1) Salud y Bienestar del Caballo (1) Santuarios de Caballos (1) Tecnología para el Caballo (1) Vídeo. Autopsia del Caballo de Carreras (1)