Mecanismos de Control en Boca y Cabeza en el Equino. Primera Parte.




Por: Dr. M. VMártin Perez
Fuente: Jinete y Caballo

No pretendemos hacer un estudio exhaustivo de los mecanismos de control que a lo largo de los siglos el hombre ha desarrollado para el control de los equinos a través de su boca y/o cabeza. Tampoco pretendemos inclinarnos, menos aun recomendar, estilos o modelos de frenos, bozales o cabezadas, ya que ello depende exclusivamente de la interpretación personal de cada propietario.

A lo largo de varias entregas, lo que si intentamos hacer es una explicación anatómica que nos permita comprender mejor los puntos de presión que funcionan como mecanismos de control, así como demostraciones comparativas de las distintas acciones sobre estos puntos de control.

Antes de iniciar, debemos solicitar al lector tome en cuenta que el único requisito para tener éxito en la comprensión de su equino, es el uso del SENTIDO COMÚN.

Iniciaremos nuestro planteamiento con el más básico de los puntos de presión, aquel que descansa sobre las estructuras óseas. En el ser humano, uno de los puntos de mayor fragilidad y sensibilidad de la cabeza, es el tabique nasal. Entre sus funciones, encontramos la de una estructura cartilaginosa que da forma y permite la apertura permanente de la nariz, esto es, de los conductos a través de los cuales respiramos. Su deformación, ya sea por fractura, desviación u osificación, invariablemente conlleva problemas de índole respiratorio, notados más aún durante el ejercicio. En los equinos, el tabique nasal cumple exactamente las mismas funciones, es de similar composición y sensibilidad, y corre los mismos riesgos y consecuencias (ver imágenes comparativas).

Comúnmente, las cabezadas y bozales que utilizamos en el control de los caballos, poseen lo que llamamos la banda de nariz (nose band), que ejerce presión, cuando utilizada correctamente, sobre la parte ósea de la cavidad nasal. Su función real se limita a varios puntos, dependiendo de la disciplina que se practique o de la resistencia del caballo al freno.

 Caballos que trabajan o practican deportes que requieren velocidad; por el mayor control que otorga.

 Caballos con tendencia a abrir la boca como mecanismo de alivio a la presión del freno; en este caso, el caballo intenta aliviar el dolor que se produce en sus mucosas, pero la articulación de su mandíbula no está diseñada para trabajar y resistir la boca abierta, por lo que el caballo persigue cerrar su boca. El uso correcto de la banda le permite descansar la presión sobre la parte inferior de la misma, permitiendo la relajación de los músculos.2

 Caballos que deben ser trabajados en posiciones de flexión del cuello incómodas.


Cráneo Humano donde destaca el tabique nasal



Cráneo de Caballo donde destaca el Tabique Nasal



Nervios faciales en el Caballo



Puntos de Presión de la Banda (azul correcto, rosado extremo incorrecto y doloroso)


 ¿Necesitamos realmente la Banda de Nariz?

La verdad, NO. Un caballo bien entrenado no requiere del soporte de la misma, ya que el contacto debería ser casi nulo, a menos que estemos hablando de caballos en pruebas y/o deportes de velocidad. A menudo observamos cicatrices y protrusiones en el punto de apoyo de la banda de nariz. Invariablemente la respuesta achacará al caballo el exceso de castigo, sin considerar que tan solo la ignorancia ha sido la culpable. Ignorar el uso correcto de las riendas, ignorar el freno adecuado, ignorar las molestias del caballo, ignorar la revisión periódica y obligatoria de la cavidad bucal, dientes y mucosas… Y el que inocentemente peca, en este caso… inocentemente condena al caballo.

Sin embargo, debemos reconocer que existen caballos un tanto más difíciles, hábiles quizá en burlar las demandas del jinete a través del freno; en estos individuos, sin duda alguna, el uso de la banda pasa a ser necesario. A pesar de ello, no es necesario ajustar la banda más allá de lo necesario (generalmente dejando espacio para dos dedos entre piel y banda). La función de la banda no es la de mantener los dientes cerrados como un alicate, únicamente restringir la apertura excesiva de la boca, aun cuando para algunos jinetes esto resulte poco estético.

La correcta colocación de la banda es al final de la masa ósea, como ya dijimos, y como se muestra en la línea azul del último dibujo. Nótese como en el mismo la boca está abierta hasta cierto punto; imaginariamente coloquemos piel y labios sobre el dibujo, y nos daremos cuenta de que la apertura de la boca pasa desapercibida.

Su caballo es un ser excepcional, noble, inteligente y costoso. No convierta el disfrute de tan nutritiva compañía en un encuentro ingrato. Por ello, “Use la mente, para que no se lamente”.


Número de contacto Dr. M.V. Martín Perez

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