La extinción es para siempre. Al Caballo Criollo también se lo traga la sabana



Por:José Luis Canelón Pérez. 
Coordinador General
Cátedra Libre para el Estudio y la Conservación del Caballo Criollo Venezolano.
Cátedras Libres. UCLA
Cel: 0414- 529 7724

caballovenezolano@yahoo.com

No recuerdo exactamente en que nº de Venezuela Bovina, el Dr. Miguel Ortega Médico Veterinario y una de las personas motivadas a conservar al Caballo Criollo Venezolano (CCV), bajo un título parecido a: A LOS OTROS SE LOS TRAGA LA SABANA, escribió una apología del CCV y demostraba como los ejemplares de otras razas e incluso mestizos, introducidos en el Llano apureño, tenían una vida útil muy corta por las condiciones de vida, el medio ambiente y el duro trajinar de nuestros caballos de trabajo.
Si hace algunos años, esta premisa era una realidad, la experiencia de hoy es distinta y alarmante, a pesar de que el CCV pudiéndose considerar una raza autóctona, por lo tanto sobrevive en condiciones adversas y son resistentes a muchas enfermedades, su población sigue disminuyendo a velocidad vertiginosa. 

La extinción es para siempre. La pérdida de una entidad animal como el CCV sería un duro golpe para la biodiversidad venezolana y del mundo, sus características únicas que lo hacen productivo donde otros no lo pueden ser, es debido a esa selección natural que por años ha venido ejerciendo la naturaleza, sobreviviendo los más fuertes, conservando un grupo de genes valiosos en la actualidad y para el futuro.

Si nos remontamos a los años de la guerra de independencia, observamos que los números de caballos en Apure era relativamente abundante, de hecho la posesión militar de Apure, le dada al ejército que fuera, un gran poderío, pues allí se obtenía el ganado vacuno para la alimentación de la tropa y la caballería para derrotar al enemigo.

En la batalla de Mata de la Miel (16/02/1816) cuenta José Antonio Páez vencedor de esta contienda ante el coronel español Francisco López, el haber obtenido con la victoria la posesión de 3.345 caballos. Antes de la batalla del Yagual (11/10/1816) el mismo Páez comenta en su autobiografía lo siguiente: “cuando el jefe de la partida enemiga vio que nos acercábamos, salió del hato arreando apresuradamente unos cien caballos para ponerlos fuera de nuestra alcance. ¡Caballos! ¡y nosotros que no teníamos! En el acto me propuse hacerme de este elemento que tanta falta nos hacía. ... una vez logrado el objetivo, continúa Páez diciendo “Este inesperado golpe de fortuna (el nº de enemigos era superior y mejor armados), equivalió a una gran victoria, no sólo por haber conseguido los caballos que tanta falta nos hacían.......”

La caballería patriota fue reconocida por importantes jefes realistas como Morillo quien escribió después de la batalla de Mucuritas “Catorce cargas (de caballería) consecutivas sobre mis cansados batallones me hicieron ver que aquellos hombres no eran una gavilla de cobardes poco numerosa, como me habían informado, sino tropas organizadas que podían competir con las mejores de S.M. el Rey” 

Páez quizás fue un visionario y el primer defensor de la ganadería venezolana incluyendo los caballos, según sus propios comentarios, cito lo siguiente: “En medio de aquellos sucesos y a pesar de mi absoluta consagración a la guerra, nunca perdí de vista como punto de interés vital para el país, la conservación de las crías de ganados: contraje todo mi celo y dicté además órdenes eficaces para que no se extinguieran ...”

En la toma de Las Flecheras (06/02/1818) realizada en el paso el Diamante en el río Apure, la caballería ejecutó una hazaña increíble, por lo que fue llamada la caballería de agua. Quizás sea esta la única acción militar en el mundo que desarrollada en ambiente acuático, enfrentó a lanchas armadas realistas ante caballería patriota. Dejemos que el mismo Páez nos cuente: “ Solo cincuenta hombres se tomaron de la Guardia de Caballería, y con ellos llegamos a la orilla del río con las cinchas sueltas y las gruperas quitadas para rodar las sillas al suelo sin necesidad de apearnos del caballo. Así se efectuó, cayendo todos juntos al agua y fue tal el pasmo que causó al enemigo aquella operación inesperada, que no hizo más que unos disparos de cañón, y enseguida la mayor parte de su gente se arrojó al agua. La misma caballería corrió a ponerse al frente de la plaza e impedir que se diera parte al general Morillo, el cual se encontraba en Calabozo. Catorce embarcaciones apresamos entre armadas y desarmadas. Asombrado Bolívar, dijo que si el no hubiera presenciado aquel hecho, nadie había podido hacérselo creer.”

Entre tantos encuentros bélicos durante la guerra de independencia, destaca entre otros Las Queseras del Medio (02/04/1819) y los ciento cincuenta jinetes de la famosa expresión “Vuelvan Caras.”

Les traje estas citas porque el actual CCV es el heredero de aquellos de la Independencia, porque con una sabana seca en verano y una gran parte inundada en época de lluvias, sólo le quedan tal vez dos o tres meses de comida verde, porque no usa herraduras, ni consume alimento comercial, porque trabaja y es útil a la producción pecuaria del país, porque no está protegido por ninguna Ley, porque lo mestizan sin conciencia, porque no conoce tratamientos antiparasitarios ni vacunas contra las principales enfermedades, porque este Noble Olvidado, está en peligro de extinción. 

El primer trabajo de investigación que realicé acerca del caballo Venezolano, fue en 1982, los Hatos ganaderos visitados hablaban de miles de caballos, 3.000 en uno, 1.200 en otros, hasta algunos, tal vez exagerando, mencionaban la cifra de 5.000 caballos en sus sabanas. 
De acuerdo a los censos de 1985 y 1997 la población de equinos en Apure había disminuido de 127.657cabezas a 89.871 o sea un 29.6 %. Aunque no tenemos datos exactos de la situación actual, si percibimos una gran tristeza y al mismo tiempo angustia entre dueños de Hatos y administradores, cuando hay que salir a comprar caballos para los trabajos de Llano porque no tenemos y el problema se agrava cuando no hay donde comprar porque los que vendían tampoco tienen.

"Se extingue el Caballo Criollo, el compañero de trabajo del llanero, el que lleva en la grupa a la novia robada, el que tiene sangre de guerreros independentistas, el verdadero símbolo de nuestro escudo".


Hay que tomar conciencia de este hecho. Pocos son los preocupados por mantenerlo, hay un reto presente de no dejarlo extinguir, porque también al Caballo Criollo se lo está tragando la sabana.

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