¿Cómo seleccionar un caballo de carreras?




Como seleccionar un caballo de carreras, es una de las pruebas mas difíciles de cualquier profesional, pero ellos con mucha práctica y experiencia en cima suelen acertar en su elección, por lo que estas anotaciones y explicaciones, que vamos a poner en el Foro en diferentes días, son en definitiva una forma de que el aficionado de a pie, tome nota, para su ciencia hípica, y a lo mejor, quien sabe, en un momento dado, serle algo útiles para tomar una decisión bastante aproximada sobre la futura compra.

Fuente: Galopar & Turfinternet

1.La Cabeza.

En su conjunto, la cabeza del caballo carrera debe dar la impresión de la belleza y distinción propias de la raza.

En primer lugar, debe ser proporcionada al sexo y al tamaño del sujeto: muy grande, es tosca y ordinaria; muy chica, es arabesca y afeminada. Debe ser también proporcionada en sus tres dimensiones: largo total, ancho en la frente y espesor, vista la región de perfil.

Bien proporcionada, la cabeza tipo aparece cuadrada y liviana. El perfil debe ser recto o levemente ondulado. Orbita grande. Algo saliente. Ojo grande, abierto, brillante y expresivo, de párpados finos y sedosos. El ojo chico, almendrado, párpados espesos, es ordinario. Demasiado frecuente todavía, este ojo es la expresión del tipo turanio y con frecuencia también, es propio de los individuos dotados de una orientación anabólica, a la cual acompaña generalmente un temperamento hiper-vengativo
La falta de calidad en el ojo es frecuente en los individuos faltos de clase y explica la inclinación instintiva de algunos aficionados a dar a este órgano una importancia trascendental en la elección del sujeto.
En los caballos enérgicos e inteligentes, el ojo es muy expresivo y deja entender muy fácilmente los deseos y sensaciones del animal: el hambre, la sed, el contento, el coraje, la salud, el sufrimiento, la ira, el miedo y otros matices se leen claramente en un verdadero exponente de la raza. Podríamos agregar que si el hombre lleva en su mirada el espejo del alma, el caballo de carrera lleva en la suya la expresión de sus maravillosos equilibrios funcionales; valdría decir, la mirada del fina sangre envuelve la síntesis temperamental de su dinamismo entero. Otro detalle importante son: las narices. Deben ser grandes, muy finas y dilatables en sus alas aterciopeladas, suavísimas. Las ventanas nasales chicas y espesas son ordinarias y acompañan siempre a una piel gruesa, a pelaje tosco y ordinario. También son de importancia las orejas. Deben lucir esbeltas, finas y móviles. Ellas son las compañeras de la expresión del ojo.

2.El Cuello:

El cuello debe ser recto, bien musculoso y largo. En los caballos de un tipo arcaico, grandes y armónicos, con frecuencia ultra-longilíneos, el cuello es largo, delgado y relativamente muy fino en su unión con la cabeza, a cuya altura suele arquearse levemente, similar al hermoso "cuello de cisne". Siempre hay que exigir un cuello gradual y poderosamente unido al tronco. Una crin fina y abundante completan su distinción. El cuello muy delgado, la crin demasiado fina y escasa, indica debilidad. Inversamente, el cuello corto, grueso, la crin espesa y ordinaria, es signo de poca clase y suele ser la expresión de un temperamento hipervegetativo.

3. La Cruz

Discretamente elevada y bien musculosa en su base, es la única cruz verdaderamente hermosa del caballo de carreras. De otra manera no puede esperarse un galope perfecto, para el cual la inserción poderosa de los músculos del dorso, cuello y espalda, es absolutamente indispensable. Muy tardía para diseñarse definitivamente, la cruz del caballo joven debe saberse apreciar con mucho criterio y experiencia. En la mayoría de las yearlings y aun en el "dos años", la cruz se presenta baja, carnuda y ordinaria, para evolucionar a su forma definitiva entre los tres y cuatro años. El caballo de tres años o menos, debe conservar la cima de la cruz un poco por debajo del nivel de la mayor altura de la grupa. Esto no es del todo frecuente, pero es una gran belleza de adaptación que favorece en alto grado la velocidad. El caballo arcaico, esencialmente galopador, era, de cruz demasiado alta y descarnada.

4. El Dorso

Recto, largo, bien musculoso, de ancho proporcionado, el buen dorso del caballo de carrera se presenta algo cortante en el individuo puesto en condición para correr y, parejo, algo redondeado, en los sujetos gordos y en los yearlings. Debe referirse siempre una unión recta y poderosa con la región lumbar. Como defecto individual o de familia en todo caso, en los caballos largos, el dorso tiene su flecha que, al acentuarse, determina el carácter "sillón" de algunos sujetos. Cuando este defecto no es exagerado y se compensa con una grupa poderosa, no reviste mayor importancia. De lo contrario, el defecto es muy grave.

5.El Brazo
Siempre de un largo proporcionado a la espalda, el brazo es correcto cuando su dirección -inclinada prudentemente hacia abajo- es paralela al plano mediano del tronco. El codo debe quedar libre del tórax, sin alejarse demasiado de la pared costal.

El antebrazo:

La belleza absoluta del antebrazo se resume en el largo y espesor de su musculatura, la cual debe ser siempre hipertónica, bien destacada y enjuta. El esqueleto del antebrazo debe ser largo, fino, compacto y unido a la rodilla por una amplia superficie articular. Debe preferirse vertical o con una insignificante desviación hacia el centro del cuerpo.
El ejemplar dotado de un buen antebrazo da siempre la impresión de tener rodillas bajas, excepción hecha para los caballos muy nuevos; los cuales, debido al desigual crecimiento de los huesos, se presentan de antebrazo corto, rodilla alta y caña larga.

6. La Caña

La caña del caballo de carrera debe ser lo más ancha posible. Sus dos bordes del perfil, formados por las aristas respectivas del hueso y los tendones, deben ser estrictamente paralelos.Como la rodilla, la caña es región, más bien, pasiva, de preferencia destinada a sufrir el rigor del peso y de las reacciones durante el galope de carrera.

Su ubicación distal, que determina pesantez a las palancas superiores, obliga a la caña a disminuir su peso, construyéndose fina y relativamente corta. Es este un proceso de adaptación necesario a la velocidad.
La verdadera belleza de esta región radica en la proporcional reducción del largo a favor del ancho total de la zona y del aumento de longitud del antebrazo, el hueso compacto y el paralelismo de la cara anterior de la caña con el borde posterior de la cuerda.

La finura del hueso está compensada con menor trabajo que la región soporta al encontrarse dotada de un perfecto desarrollo de los tendones y ligamentos anexos y seguida de una organización compensadora del nudo y demás regiones elásticas de la cuartilla y del pie.

7. La Rodilla 1ª parte

Situada lo más bajo posible, en correlación con un antebrazo muy largo, la rodilla del caballo de carrera debe ser de una construcción perfecta, en virtud del riguroso trabajo a que está sometida durante el período de entrenamiento. Muy ancha y espesa -sus dos mejores cualidades-, indica amplitud ala repartición de las presiones, condición absolutamente necesaria a su resistencia. Además, la rodilla debe ser seca y bien dirigida. En los caballos ordinarios y en los hipervegetativos, especialmente, la rodilla se presenta carnuda.

8.La Rodilla 2ª parte

La rodilla chica y fina del sangre pura, es débil; lo mismo que la rodilla hundida, llamada de "carnero" o aquella convexa, llamada de "buey".Debe tenerse mucha experiencia en la apreciación de la rodilla del yearling, porque en éste es dable esperar importantes modificaciones del órgano. Son los yearlings desarrollados, de esqueleto grosero, los que con frecuencia presentan rodillas poco satisfactorias o dudosas. La región se presenta alta, angosta y surcada transversalmente, y , también, con relieves y protuberancias anormales. Estas rodillas son comunes en los animales jóvenes a osificación retardada; en cuyo caso pueden ser aceptadas, siempre, naturalmente, que el defecto no sea muy pronunciado y el caballo sea sometido a un training racional, siempre lento y constructivo.

Vemos con mucha frecuencia rodillas mal amarradas al antebrazo, sin relación con el espesor normal de los huesos ni con la línea de aplomo. Estas conformaciones viciosas son aceptables sólo como capricho; en cuyo caso la preparación para correr debe hacerse lo más tarde posible, cuando el esqueleto haya adquirido, por edad y regularización del estado orgánico, la solidez suficiente

9.La Rodilla 3ª parte

Entre las regiones más comprometidas seriamente del sangre pura por el entrenamiento moderno, la rodilla ocupa el cuarto puesto, después de la caña, el nudo y el pie. Antes de adquirir un caballo, es aconsejable detenerse en el estudio minucioso de la rodilla, a objeto de precisar en lo posible el grado de resistencia del órgano. Constituyen indicios seguros de buena conformación y solidez del órgano, las curvas que los bordes del radio forman poco antes de que este hueso se articule al carpo. Dichas arcadas deber ser bien pronunciadas, lisas y muy secas, especialmente aquella que insinúa el borde interno del hueso y que termina en lo que debe estimarse el ángulo interno superior de la rodilla. El poco pronunciamiento de estas arcadas anuncia una región defectuosa.

10. La Rodilla 4ª parte

Continuando con las explicaciones anteriores, nos queda por agregar lo siguiente: En posición de frente y prevenido siempre sobre estos detalles, la belleza, como el defecto, impresionan inmediatamente al observador y es posible comprobar también las rodillas desviadas, como consecuencia de un mal aplomo del antebrazo.

Se terminará el examen por palpación minuciosa de la rodilla para comprobar su temperatura, carnosidad, infiltraciones e integridad. Es el momento también de apreciar el espesor del órgano en relación al largo y el ancho observado anteriormente.


Consulte siempre a un Veterinario.  Jinete y Caballo. Gremio Ecuestre Venezolano...

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