Paso miedo! Quiero obtener confianza montando a caballo



Autor:  
Antrec – Asociacion Nacional de Turismo y Rutas Ecuestres.

Manejo

Todo jinete que monta a caballo pasa o ha pasado miedo en alguna ocasión. Sin embargo “miedo” es una palabra tabú en este deporte. Tanto reconocerlo, admitirlo como  hablar de ello es algo que se obvia, algo a lo que no se hace referencia nunca, salvo para humillar, infravalorar o desprestigiar a un jinete. Craso error, porque para superar cualquier situación en primer lugar  hay que admitirla, en segundo lugar  hay que analizarla, en  tercer lugar intentar  combatirlo y en definitiva superarlo. El miedo es lógico,  cuando proviene del desconocimiento de la situación o de la técnica a emplear y esto generalmente  nos lleva a la  falta de control. Por el contrario la seguridad nos la aporta el dominio de la técnica y el conocimiento de la situación (el prever y anticiparse a la reacción del caballo ante cada situación). Por tanto hablemos del miedo y de cómo combatirlo alcanzando  seguridad en nosotros mismos:

¿Por qué hay que conseguir seguridad?

Porque los jinetes pasan miedo.

Porque es la clave para analizar y dar un paso más hacia adelante en la equitación.

Porque si el jinete no tiene seguridad el caballo tampoco.

Porque lo que nosotros sentimos se lo transmitimos al caballo.


¿Para qué vale la seguridad?

Para transmitirle al caballo esa seguridad.

Para que el caballo quiera colaborar avanzando día a día.

Para alcanzar más técnica.

¿Cómo  alcanzar la seguridad?

Conociendo el terreno sobre el que “pisamos” (es decir conociendo al caballo como ser vivo).

Transmitiendo confianza mutua, tanto el jinete como el caballo se atreverán a dar ese paso hacia adelante.

Con método de trabajo, firmeza, y respeto al caballo. Conociendo al ser vivo que es el caballo…
El caballo

El reino animal, en el cual el hombre se incluye, está dividido en presas y depredadores. Lo primero que hay que decir es que el caballo es una presa y el hombre un predador, con lo cual ya empezamos mal para querer conseguir una buena relación. Tenemos que convencerlo de que no somos un predador y por lo tanto no le vamos a atacar. Sólo queremos conseguir por un lado su confianza y por otro su respeto. Si además le transmitimos  que es lo mismo que nosotros le vamos a ofrecer a él, confiando y respetándolo (cosa que no siempre se cumple) lograremos nuestro objetivo; la confianza.

ACTITUD DEL JINETE                                    ACTITUD DEL CABALLO

Movimientos lentos y cordiales                    Curiosidad
Movimientos agresivos                               Alerta
Gritos – castigo                                         Defensa
Castigos agresivos                                     Huida

El caballo como ser vivo que es,  se mueve, muerde, come, relincha, se asusta… Por lo que no debemos temer todos sus movimientos, porque muchos son habituales de su vida cotidiana y no siempre son advertencia de señal de peligro. Por tanto teniendo en cuenta las reacciones previsibles por parte del caballo, debemos de siempre mantener unas distancias de seguridad (se asusta, da coces, pisadas, se quita moscas con la cola y sus miembros posteriores…).Así evitaremos situaciones de riesgo y por tanto de miedo.

El jinete

El miedo:

Cualquier jinete en alguna ocasión ha padecido, padece o padecerá “miedo”, esa palabra que en el mundo de la hípica es tabú y que a la mayoría le cuesta  reconocer. El miedo existe en la equitación y no  pasa nada por sentirlo y reconocerlo. Una vez reconocido, ahora hay que superarlo. Para ello habría muchos temas que todo jinete debería conocer. Aquí trataremos algunos de ellos; como son: conocer las reacciones del caballo, la importancia de estar en forma (tanto el jinete como el caballo), la correcta colocación del equipo, la seguridad, el método de trabajo, el respeto mutuo, etc.

El miedo puede provocar en el jinete; bloqueo, agresividad,  abatimiento o abandono y con cualquier de estas 3 actitudes lo único que provocaremos será una respuesta negativa por parte del caballo.

La sensibilidad:

La sensibilidad nos sirve para dos cosas fundamentalmente. Una, para percibir las posibles reacciones del caballo antes de que él mismo las ejecute (miedo, dolor, desconfianza, inseguridad, curiosidad, etc.).  La otra para demostrar una muestra de afecto al caballo, reconociendo su estado físico y mental (enfermo, cansado, estresado, hambriento, sediento, deseoso de salir, aburrido…). De manera que le proporcionemos remedios.

Estos dos puntos tienen mucho que ver con la seguridad del jinete, puesto que si nosotros sabemos que le pasa al caballo y somos conscientes de que no nos quiere dañar, sino que nos está comunicando algún estado de ánimo, nuestra actitud cambia.

Aquí es donde entra la confianza mutua. Si hay comunicación entre ambos, por ejemplo  en una situación en el que el caballo se asusta por una bolsa que sale  volando  y él  se quiere escapar,  el jinete se pondría al paso y le acariciaría hasta tranquilizarle. Entonces podemos decir que existe comunicación y por tanto el caballo confiará en su jinete. Por que el caballo ha transmitido “esa bolsa me asusta” y el jinete le ha comunicado con una caricia transmitiéndole: “no pasa nada, vamos al paso para que lo puedas ver mejor”. Si por el contrario el jinete le castiga, el caballo interpretará: “las bolsas además de miedo  provocan castigo” y por tanto no entenderá porque encima de sufrir miedo por el ruido que provoca  la bolsa, el jinete le da fustazos o se enfada. “. Por otro lado si el jinete no tiene ninguna reacción, si no hace nada al respecto y deja que el caballo huya el caballo pensará que si su jinete no le tranquiliza es que hay un motivo para tener miedo así que “salgamos corriendo los dos”.

La firmeza:

Hemos hablado de sensibilidad, de cariño, de comunicación… ¿Pero  está reñido con la firmeza? ¿Qué significa la firmeza?, la firmeza significa que cuando damos una orden, el caballo ha de cumplir y si no la cumple el jinete debe insistir hasta conseguirlo sin abandonar tirando la toalla. Si no  usando todas las ayudas que tenemos (tacón, espuela, fusta…). El caballo tiene que percibir que el jinete es quien “manda” y que no hay hueco para las tomaduras de pelo. Los caballos sobre todo los purasangre son listos en ese aspecto, rápidos en aprender. Pero claro aprenden todo, tanto lo bueno como lo malo. Por lo tanto si el caballo ve que   ha colado su tomadura de pelo, cada vez irá a más .Podríamos resumir la firmeza diciendo que es la actitud que el jinete debe optar para poder dominar a su caballo, pero comunicándose con el mismo a través del premio y del castigo.

Como toda educación y no olvidemos que montar a caballo es educar (domarlo)  la obtención de un  buen resultado depende de  la motivación existente (ha de haber un premio) de manera  que el caballo quiera colaborar. Si acostumbramos a nuestro caballo a agradecerle su colaboración con unas caricias o rascando su cruz o dándole una golosina, él estará deseando recibirlo por lo tanto deseará colaborar cada vez más. Así mismo el jinete debe dejarle muy claro que si se revela por pura tomadura de pelo, por que no se quiere esforzar o no quiere trabajar eso traerá un castigo (utilizando la fusta con medida pero con firmeza).  Pero aquí vienen la mayoría de los problemas, o se utiliza con exceso y crueldad o todo lo contrario,  se tiene miedo a utilizarla. Los  toquecitos de fusta   no sirven para nada. La fusta se debe utilizar poco o lo menos posible,  pero cuando se utiliza hay que utilizarla de verdad, para no despistar al caballo, porque un golpecito de fusta lo que el caballo puede interpretar es que le estás espantando una mosca  como lo  haría él con su cola. Aquí sí que hay que tener un mínimo de valor y dar un fustazo como es debido y así al caballo le quedará clarísimo que con el de “arriba” no se juega.

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