El Polo caballo

Es uno de los clubes más exclusivos de Santiago y su crecimiento es galopante. Cada año, más de 40 nuevos socios se integran, la mayoría, hijos de los actuales. Por ello, el directorio acaba de aprobar un master plan que dejará al club listo para enfrentar los próximos 50 años. Una nueva “carta de navegación” que mantendrá el espíritu familiar del Polo y potenciará la enorme casona inglesa que ha visto pasar a generaciones completas.

Por Carla Sanchez M.
Foto: Marcela Melej

Los planos extendidos casi no caben en la mesa de uno de los salones de la enorme casona inglesa. “Esto es como armar un puzzle de mil piezas”, sentencia el diseñador Enrique Concha, mientras el arquitecto Samuel Claro asiente. Un socio pasa caminando y bromea: “Mmm, muy feos los planos, yo no aprobaría el proyecto”. Todos ríen. Por la ventana se observan algunos niños jugando en los jardines. A lo lejos, se divisan un par de caballos que caminan cerca de las canchas amarillentas en esta época del año. Da la sensación de estar en el campo. Y todo esto un día miércoles en la tarde en medio de Vitacura.

A fines de 2013, la oficina de Enrique Concha fue contactada por el directorio del club para mejorar algunas dependencias. Con su buen ojo y la experiencia de haber proyectado una cincuentena de hoteles, el diseñador se dio cuenta de que no se trataba de un simple problema decorativo, sino de un asunto mayor. “Aquí hay que aplicar una mirada integral, ver el bosque y los árboles”, les dijo y propuso hacer un master plan para los próximos 30 a 50 años.

Al directorio le hizo sentido la mirada de Concha, quien convocó al arquitecto Samuel Claro para trabajar en equipo. Un dato no menor es que el 48,5% de los socios que utilizan la infraestructura del club hoy son menores de 25 años, según explica el presidente del directorio, Alejandro Bañados, en la carta a los socios, publicada en la memoria del año 2013.

El objetivo central es potenciar la mansión inglesa, la cual es sitio de interés patrimonial, por lo que las intervenciones de fachadas y su arquitectura deben ser cuidadas al máximo, siempre manteniendo el espíritu de la casona. Se trata de una construcción de casi 4 mil metros cuadrados, proyectada por el arquitecto Manuel Urrejola Mathieu en los años 40. Urrejola era polero y junto a sus amigos practicaban este deporte en fundos cercanos a Chillán. ¿Por qué no hacer un club en Santiago?, se preguntaron. Con sólo 30 años, el arquitecto se hizo cargo del proyecto que dio vida a uno de los clubes más tradicionales y exclusivos de la capital.

Las necesidades son evidentes. Actualmente, hay alrededor de 2.400 socios activos y considerando los grupos familiares, más de 8.000 personas utilizan el club. En la exclusiva lista figuran Eliodoro Matte, la familia Luksic, Andrés Allamand, Guillermo Carey, Christoph Schiess, Pablo Alcalde y Julio Ponce Lerou.

Las estimaciones son que cada año se integran entre 30 y 40 nuevos socios, pero sólo durante 2012 ingresaron 69, de los cuales 60 eran hijos de antiguos miembros. “Aquí cualquiera con ‘Meche’ puede ser socio”, bromea un socio. Pero lo cierto es que para pertenecer a este club hay que ser recomendado por un socio antiguo y pagar una cuota de incorporación de 3.500 UF, además de tener acciones.

Adaptarse a los nuevos tiempos con instalaciones de primera. Ése es el encargo. Pero si hay algo que el master plan no va a modificar, es el espíritu familiar que ha caracterizado a este club en su historia.


Mucho más que un lifting

Óscar Mellado lleva casi tres meses a cargo de la gerencia general del club. En este corto tiempo, le ha tocado caminar bastante. Sólo la sede de Luis Carrera tiene cerca de 30 hectáreas. Ahí está emplazada la casona, las 2 principales canchas de polo, las de equitación, de tenis y la guardería infantil Polito, entre otras cosas. Al otro lado de Monseñor Escrivá de Balaguer está la sede de Lo Recabarren, otras 90 hectáreas donde se sitúan la cancha de 18 hoyos de golf, más canchas de polo, caballerizas y un picadero. “La gran pena es que haya quedado dividido en dos sedes a ambos lados del río Mapocho, lo que impide que los golfistas se puedan integrar más con los equitadores, poleros y tenistas”, piensa Karin Ebensperger, socia del club de toda la vida.

Unir los dos clubes no es tema. Hoy, los esfuerzos están enfocados en el master plan, el cual busca que los cambios no sean un hito aislado.

El orden en la ejecución no está precisado. De aquí a un mes esperan definir la ubicación de los espacios a intervenir. Cada subproyecto tiene que ser aprobado por el directorio y, por supuesto, considerar a las 4 ramas deportivas que conviven en el club: el polo, la equitación, el tenis y el golf, además del futbolito, una de las actividades más populares.

Dentro de los planes está mejorar el acceso principal. “Estamos pensando en una plaza empedrada que sea una antesala para entrar a la casona caminando. La idea es alejar los autos que hoy se estacionan muy cerca de la puerta”, comenta el arquitecto Samuel Claro.

El estacionamiento es un tema no menor. La idea no es ampliar el número por el momento –hay días en los que entran más de 500 autos–, sino hacer un orden. Ya se dio un primer paso al ubicar los de visitas a un costado de las canchas de polo, separados de los de los socios y poner barreras de acceso. Pero cada vez que hay un evento, el club parece “reventar”. En la asamblea pasada, realizada el 29 de abril, “un socio se quejó por la gran cantidad de eventos comerciales que representan un ingreso marginal para el club y causan molestias a los socios que no tienen dónde estacionar”, cuenta un asistente. Algo que el directorio se comprometió a revisar.

Otros proyectos son modificar los camarines, aumentar el número de lockers, revitalizar las terrazas, mejorar todos los servicios del sector del tenis y por qué no, construir un nuevo bar o una biblioteca. Todas ideas que hoy los encargados del master plan están llevando al papel. Cambios que se podrían comenzar a materializarse de aquí a un año si el directorio los aprueba.

“Feliz que hagan cambios para mejorar el club, mientras no nos suban las cuotas”, dice una socia que cada año paga más de 1 millón de pesos por este concepto. “Recursos para financiar las obras hay”, aclara Mellado. En 2013, el club cerró con un saldo positivo total de 862.918 millones de pesos –según consta en los estados financieros– y un patrimonio atribuible a los propietarios de más de 10 mil millones de pesos. Dentro de sus accionistas no sólo están los socios, sino que figuran BTG Pactual, IM Trust, IBM y otras sociedades.

“Ninguna inversión se hace con cargo a las cuotas sociales. Ellas son para financiar la operación del club. Las inversiones nuevas están cargadas a la incorporación de nuevos socios”, agrega Mellado. De hecho, en 2013, la recaudación por cuotas de incorporación fue de más de mil millones de pesos.

El lifestyle

“Lejos lo mejor del Polo es la vida familiar y de amistad que se da por ser un club relajado, con reglas, pero sin estricteces que limiten la convivencia sana entre los mayores, los jóvenes, los niños y el personal del club, que es muy querido. Ése es su sello: el deporte en familia y la convivencia generacional”, explica Karin Ebensperger.

“Aquí hay mucha vida social, te juntas con tus amigos, puedes hacer muchos deportes. Es una red de contacto para hacer negocios y hay un muy buen clima. Y lo mejor de todo es que tiene una ubicación privilegiada”, agrega un socio que se crió en el Polo.

El Polo ha crecido en números, pero no en metros cuadrados. “No hay lockers para todos”, dice un socio. “Hay sobrepoblación infantil”, se queja otro, mientras un niño se desliza por la cafetería en skate. “Es fácil pedir y pedir, pero el club funciona impecable”, admite un tercero.

El invierno suele ser su temporada más “floja”. Con la primavera, empieza la temporada de polo, el “corazón” de este lugar. Aquí se reúnen los seleccionados nacionales, entre ellos los hermanos Martín y José Zegers, Jaime García Huidobro (quien vive fuera de Chile), Matías Vial, entre otros. Las copas convocan a una gran cantidad de asistentes que se apostan en las graderías para disfrutar en los partidos, y luego, de los asados para socios y amigos. Los jugadores se pasean por la casona con las botas embarradas y los pantalones blancos manchados. Da la sensación de estar en la campiña inglesa. Todos se saludan. Todos se conocen.

Los caballos son protagonistas en este lugar. De hecho, dicen que aquí “están las mejores instalaciones de salto que hay en Chile” y la rama de equitación cuenta con una decena de jinetes que han competido en Grandes Premios, entre ellos Jorge Matte Capdevila, el hijo de Eliodoro Matte, quien acaba de clasificar al mundial de equitación.

La segunda casa

Manuel Pellegrini viene poco a Chile. Y cuando el entrenador del Manchester City lo hace, no duda en escaparse al Polo a jugar golf, deporte que empezó a practicar a los 50 años, según relató a la revista Socios del club, la cual volvió a circular en diciembre pasado.

“Soy socio del club desde que nací, pero me integré mucho en 1986, cuando me retiré del fútbol profesional. Desde ese año empecé a participar frecuentemente en el futbolito, tenis y golf”, contó Pellegrini a la revista.

Con 40 años de existencia, el futbolito es todo un clásico. Cada fin de semana convoca a cerca de 1.000 jugadores y más 300 espectadores. Una actividad que le da vida a los fríos domingos de invierno y que, muchas veces, termina con asados en las canchas. Este año, sin embargo, hubo un cambio que a muchos les dolió. Los socios del Club de Golf Los Leones ya no podrán participar en el campeonato. “Dado el volumen de gente, los días domingos se decidió que una de las maneras de contraer la demanda era terminar el convenio con Los Leones. Es una merma para los que jugamos fútbol, tratamos de revertirlo, pero no se pudo”, comenta Máximo Silva, presidente de la Comisión Futbolito.

Es tanto el fanatismo de los socios que para el Mundial se instaló un “rincón mundialero” en el bar de jugadores, con una tremenda pantalla rodeada de banderas chilenas. Todos los lunes el club está cerrado por mantención. Los únicos que tienen acceso son los niños de colegios municipalizados de la comuna, que practican deporte en las instalaciones tras un convenio del club con el municipio de Vitacura. Pero el lunes 23 de junio fue la excepción. “Es tal la buena onda que existe aquí, que los trabajadores no tuvieron problemas en abrir el club ese día que Chile jugó con Holanda”, relata un socio.

Un ambiente relajado y menos elitista que otros clubes, “donde no puedes pasearte en traje de baño o contestar el celular en el comedor”, agrega otro socio. Y es precisamente ese espíritu juvenil el que abarca el master plan.

Una de las decisiones de la última asamblea fue igualar las condiciones de postulación para los hijos e hijas de socios. Otra, fue aplazar la edad para hacerse miembro de los 25 a los 26 años. En ese momento, la persona tiene que comprar una acción –que en bolsa tienen un precio promedio de 2,7 millones de pesos– y en el tiempo completar las 4 acciones para seguir siendo miembro.

En la reunión, otro de los que levantó la mano fue Mario Gacitúa Swett. El actual tesorero del club, según consigna el acta de la asamblea, dijo que cada año una mayor cantidad de socios entra a los tramos de descuentos para el pago de las cuotas sociales y se refirió a la propuesta de “aumentar esa edad”. Actualmente, el artículo 52 del reglamento establece que los socios con al menos 10 años en el club y que estén al día en los pagos pueden acceder a descuentos. Ellos van desde un 25% a los 65 años hasta un 100% a los 80. La propuesta generó división entre los asistentes. Los a favor de la medida, argumentan que con la mejora en las expectativas de vida “los seniors usan más el club”. Los en contra, insisten en que “es un descuento muy esperado por los mayores de edad”. Luis Mayol, recién nombrado socio honorario, propuso que se haga “una revisión y estudio de los tramos en función de las proyecciones etarias e ingresos y gastos permanentes”. Una materia que seguramente será discutida en la próxima asamblea.

En el Polo, el directorio tiene autonomía en la toma de decisiones. Sin embargo, la voz de los socios es muy considerada. Pocos saben de la existencia del master plan y los que están enterados se manifiestan en su mayoría de acuerdo. En todo caso, Alejandro Bañados, en su carta a los socios –publicada en la memoria 2013–, deslizó los cambios en la infraestructura. “Se trata de una herramienta que nos va a permitir proyectar el club a largo plazo y que hay que llevar a cabo lo antes posible”, sentenció. Cambios que están lejos de ser cosméticos, pero que no intervendrán el rostro del Polo. •••

La búsqueda de terrenos para el Polo

El próximo año, el club será sede del Mundial de Polo, un evento en el que, según comentan, “Chile tiene altas posibilidades de ganar”. Esta actividad es una de las más populares del club y, por su envergadura, una de las que más espacio necesita.

“Se requieren más canchas, eso es un hecho. Los equipos no dan abasto con las 7 que hay”, comenta un polero.

Es por ello que el club está en plena búsqueda de terrenos. La idea es que los socios, según detalla Bañados en la memoria, “puedan jugar en mitad de la semana sin arriesgar la mantención de canchas”.

Hasta ahora, se han analizado paños en Colina, Batuco y Santa Sara. Una búsqueda nada de fácil, ya que además de una gran superficie, “el paño debe contar con agua suficiente para un buen riego y tener accesos adecuados para los camiones que transportan a los caballos”, explica el jugador. La compra todavía no se concreta, pero el directorio se propuso hacerlo este año.

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